¿Existe Dios?



 ¿EXISTE DIOS?

¿Existe Dios?
Las tentaciones acechan en todas partes
y los demonios deambulan con el rostro ficticio
que las sombras nos usurpan en los espejos,
duelen las cadenas, duelen, duelen...
la implacable soledad de la existencia nos grita
con aúllos de lobos enjaulados,
llena de timos y milagros,
lodos de sangre, lodos de odio,
sufre el negro a imagen del blanco, sufre, sufre...
la intolerancia, la pobreza, la envidia,
manos que trazan una orografía de sal
donde acaban las plegarias que no hallaron un cielo,
envueltas en pólvora de guerras, en oscuridades de muerte,
envejece el corazón, envejece, envejece...
y es un náufrago olvidado en las trincheras.

¿Existe Dios?
Parpadean la angustia y el dolor tras nubes de cenizas,
pájaros expulsados de las ventanas
trenzan los alambres de las jaulas,
el llanto y la indolencia defecan violencia
lloviéndonos las sienes con silencios,
madres sin gritos, sin palabras,
sin entrañas,
se ahogan en los besos ciegos de sus hijos,
derretida geografía, derretida, derretida...

¿Existe Dios, existe, existe...?

Si existe nunca podré entender
por qué cambia siempre de lugar
cuando lo nombran.

© francisco javier silva

2017 Tránsitos y geografías


spacer

Hablándome

De joven tuve inquietudes religiosas, inquietudes que me llevaron a plantearme muy seriamente ser sacerdote. Por aquel entonces cursaba mis estudios de bachillerato en el Instituto Carolina Coronado y mi vocación se hallaba compartida con el clima emocional que me suscitaban los primeros amores adolescentes. Pero la muerte de mi madre supuso un golpe amargo y negativo en mi vida, y con él se esfumaron todas las inquietudes.

En ese tiempo surgió uno de mis primeros poemas escritos "Hablándome", y con él llegó mi primer premio, el del II Concurso de Poesía Matilde Fernández, que convocaba el Instituto Carolina Coronado.



Desde pequeño he sentido a Dios
acostándose en mi camino,
hablándome.
Aprendí con él, el dolor de estar solo
y el dolor de estar acompañado,
y aprendí, en esos momentos,
a rezar,
Rezar y no pensar,
sentarme junto a él
y hablar,
con las piernas colgando
de un sueño dibujado,
hablar de nuestras cosas de niños,
y fue él quien me enseñó
a escribir en las hojas de los árboles
cuando el amor me cerraba las palabras.
Rezar y pensar,
llorar junto a él
y hablar,
dormidos en los charcos
de un paseo sin camisa,
hablar de las montañas, de las nubes,
de las flores y del arco iris,
y fue él quien me ayudo a cambiar
la tristeza por un padrenuestro.
Con su mano desnuda,
hablándome.

© francisco javier silva

2017 Tránsitos y geografías



En "Los márgenes del cuaderno" están recogidos mis primeros poemas, de una manera desordenada e incoherente. Eran momentos en los que imperaba el deseo de comunicar sentimientos por encima de toda capacidad retórica. Son poemas sencillos y muy próximos al descubrimiento de mi mismo, y donde me acompaña la influencia de "mis poetas" Neruda, Alberti, Gloria Fuertes, Juan Ramón Jiménez o Miguel Hernández.
spacer

Luís Eduardo Aute (España)

Luís Eduardo Aute
(Manila, 13 de septiembre de 1943)

Es un músico, cantautor, director de cine, pintor y poeta español, aunque es su faceta de cantautor la más conocida.
Hijo de padre catalán y madre filipina de ascendencia española.
Cuando tenía ocho años se trasladó junto a su familia a España. Primero vivió en Barcelona, pero a los pocos meses se asentó en Madrid, donde residió desde entonces.
Pertenece a esa generación de artistas que enriquecen las segunda mitad del siglo XX y que continuan enriqueciendo el XXI. aute publicó su primer disco en 1968, incluyendo en el mismo el Aleluya nº1.
En 1973, el disco Rito fue el primero de su primera trilogía: Canciones de amor y muerte. En 1978, el albúm Albanta daría paso a su segunda trilogía: Canciones de amor y vida. Su tercera trilogía, Canciones de amor y duda, la inició con Fuga, y la cuarta, Canciones de amor y rabia, en 1989, con el disco Segundos fuera.
Esta serie de cuatro trilogías en veinte años terminó en 1992 con el albúm Slowly, tras publicar decenas de canciones que ese encuentran en la memoria colectiva. Antes, durante o después, obras diferentes como Templo (1987), Animal (1994) o aire/Invisible (1998), Autorretratos V1 (2003), Autorretratos V2 (2005) y Autorretratos V3 (2009).
En 2008 y coincidiendo con el 40 aniversario de la publicación de su primer albúm, lanzó Memorable cuerpo, una edición especial que hacía un recorrido por sus 115 mejores canciones junto a un DVD doble con dos conciertos, un libro de 84 páginas con fotos.

En 2010 publicó Intemperie y en 2012 El niño que miraba el mar. Paralelamente a esta carrera musical, que parcialmente hemos reflejado, Aute ha publicado tres poemarios, dirigido siete cortometrajes y películas, y ha realizado incontables exposiciones de sus pinturas.  

A DÍA DE HOY 

A día de hoy podría decir
que la sombra que arrastro
se me escapa.
A día de hoy podría decir
que perdí los tesoros
de los mapas.
A día de hoy sólo puedo decir
que la nada fue el fin
de cada etapa...
A día de hoy sólo quiero decir
que no sé de dónde vengo
ni a dónde voy
pero quiero que sepas
que sólo sé quién soy
cuando estoy
dentro de ti.
A día de hoy podría decir

que el Azar fue el demiurgo
de mis sueños.
A día de hoy podría decir
que acabé de morirme
en cada empeño.
A día de hoy sólo puedo decir
que fue un mito intentar
vivir sin dueño...
A día de hoy podría decir

que no hallé ningún faro
en ningún puerto.
A día de hoy podría decir
que el amor fue mi voz
en el desierto.
A día de hoy sólo puedo decir
que vivir fue otra forma
de estar muerto...

© Luis Eduardo Aute

SOMBRA EN EL AGUA

 
Tu cuerpo, agonía

de sombra en el agua,
se rompe en orillas
de playas cansadas.
Mi cuerpo, con prisa
de arena mojada,
se seca enseguida
y esconde la cara.
Tu cuerpo no es vida,

es muerte animada,
silueta movida
por líquidas llamas.
Mi cuerpo, ceniza
que ardió en tus entrañas,
ceniza, semilla,
semilla de nada.
Tu cuerpo, agonía

de sombra en el agua.

© Luis Eduardo Aute

QUIÉREME

 
Quiéreme, aunque sea de verdad,

quiéreme, y permíteme el exceso,
quiéreme, si es posible, sin piedad,
quiéreme, antes del último beso.
Quiéreme, haz que se incinere el mar,

quiéreme, como el vendaval que pasa,
por el resto de una brasa
dentro de un glaciar.
Quiéreme, sin el mínimo pudor,

quiéreme, con la insidia de la fiera,
quiéreme, hasta el último temblor,
quiéreme, como quien ya nada espera.
Quiéreme, aunque no sepas fingir,

quiéreme, que de todas mis flaquezas
sacaré la fortaleza
para revivir.
Sabes bien
que jamás te lo he pedido
ni jamás te hice un reproche...
por lo que esta vez te pido,
ya que no es cosa de dos,
que tú seas quien me quiera
como nunca me has querido
esta noche del adiós...
Quiéreme, ahora que llegó el final,

quiéreme, sin más puntos suspensivos,
quiéreme, aunque venga el bien del mal,
quiéreme, como si estuviera vivo.
Quiéreme, que no entiendo qué hago aquí,

quiéreme, si no quieres que esté muerto,
porque todo es un desierto
fuera de ti.
Quiéreme, que ya empieza a anochecer,

quiéreme, aunque sólo sea un instante,
quiéreme, y hazlo como otra mujer,
quiéreme, como si fuera otro amante.
Quiéreme, que mañana ya murió,

quiéreme, como si el mundo acabara,
como si nadie te amara
tanto como yo...

© Luis Eduardo Aute

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                          
spacer

Solo el mar invade tu rostro con las olas

Poema:  Solo el mar invade tu rostro con las olas
Perteneciente al poemario "Los vértices del mar"
Primer Premio de Poesía Ruta de la Plata "Premio García Plata de Osma"


spacer

Caballero sin espada (1939)

AÑO: 1939

DURACIÓN: 129 m.

PAÍS: Estados Unidos

DIRECTOR: Frank Capra

GUIÓN: Sidney Buchman

REPARTO: James Stewart, Jean Arthur, Claude Rains, Edward Arnold, Guy Kibbee

PREMIOS: Oscar a la mejor historia, 11 nominaciones

GÉNERO: Drama

SIPNOSIS:
Jefferson Smith (James Stewart), un joven ingenuo e idealista, que parece fácil de manipular, es designado senador. Lo que ignora es que en Wahsington tendrá que vérselas con políticos y empresarios sin escrúpulos que le harán perder la fe. Sin embargo, gracias a su ayudante, una joven que conoce muy bien los entresijos de la política, protagoniza en el Senado una espectacular y maratoniana intervención en la que, además de defender apasionadamente la democracia, pone en evidencia una importante trama de corrupción.



RESEÑA: 
 De vez en cuando intento ver una película de la llamadas clásicas. No puedo negar que me fascinan, quizas porque siempre he sido un romántico de la época dorada del cine.
Caballero sin espada es una película recomendable en nuestros días, a pesar de ser de 1939. Es una obra de sorprendente actualidad (artimañas urbanísticas, falsa moral política, manipulación de la prensa...), y más allá de parecer a primera vista amable, es una fábula amarga sobre los retorcidos mecanismos que mueven la política, el poder, la corrupción. Pero siempre encontramos entre tanta desesperanza gente soñadora y luchadora de causas perdidas.



spacer