Desamor




En el último cajón del escritorio reposan amontonados trozos de vida y muerte, regresos, partidas... Un lápiz sin punta sobre una hoja amarilla parece querer mirar, insistentemente, una lluvia que aún parece tener deseos de esperar no sé qué.
Y sobre todo polvo, nada, sólo polvo, recuerdos que se desploman en llanto, llanto que provoca olvido, nada...









Comenzará mi muerte
cuando la noche envíe a sus mensajeros
a poner cerrojos en los labios
incendiando el amor en hogueras insensibles,
cuando las azules encinas de mi alegría
no reposen sobre tus brazos,
y un estrépito de cuerpos sin eco
disuelvan sus sombras
en los nudillos de la ventana de mi habitación,
cuando encuentre en mi corazón
letras de soledad y de tristeza,
y en la húmeda penumbra de la almohada
no encuentre el pausado compás de tu pecho
calmando mi sed,
cuando me enfrente al silencio del espejo
manchado de las cotidianas miserias,
y ni siquiera la luna refleje mi saliva
al desprenderme de las huellas de tu peso,
cuando deshagan los pájaros la madeja invisible del olvido,
cuando te deje marchar sin llamarte.


© Los escombros del amor / francisco javier silva
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