Nadie volverá a esta isla perdida



Con la presencia de la concejala de cultura, Paloma Morcillo Valle, se ha realizado, durante la Feria del Libro de Badajoz, la presentación de los libros "El vuelo de la Palabra. La poesía y el cuento en Extremadura 2019". La presentación ha corrido a cargo de Antonio Cid de Rivera y  Placido Ramírez.

Para el libro de poesía me han seleccionado el poema "Nadie volverá a esta isla perdida".




Soy el abismo que huye a tierra firme,
una isla perdida en busca de océanos y náufragos.”
Marta Navarro García


Nadie volverá a esta isla perdida donde solo llegan

maderos flotantes como espectros envueltos en brumas.

Vienen a llamarme las soledades con sus voces de agua,

ahora que las manos que rayaban trenzas de algas

en el rizado pubis de las olas, despliegan sus tormentas de tristeza

y queman las palabras en la ígnea luz de la brújula del olvido

para dejarme sin testamento y sin memoria.


Nadie volverá a esta isla perdida donde los pájaros cruzan a nado las nubes

disfrazados de peces moribundos que hambrean lejanas bahías.


No volverán las gaviotas al espigón

perdidas en los mapas que los alarifes trazaron en el crepúsculo,

abandonadas y maltrechas frente al mar inhóspito

que pone nombre a todos los inviernos,

y seguirán las rutas que dejan las olas prófugas

en las que el frío vive a la intemperie

escondiendo arrecifes coralinos en el bucle insólito

que dejan las estelas de espuma en el viento.


No volverán las mareas a sobrevivir en las cálidas estrías de la arena

ni encontrarán una sola roca en la que romperse

ni las sorprenderá el céfiro escuchando caracolas,

ebrias de oscuridades deambularan sin rumbo

para morirse a pedazos, como lo hace la lluvia desde siempre,

de repente y a destiempo.


Nadie volverá a esta isla perdida donde los ríos se erigen

en barcos furtivos incapaces de entender el lenguaje del poniente,

y eyaculan tormentas en las cenizas viajeras de la bitácora

que olvidó su norte lejos del mar y con los ojos teñidos de temporales.


No volverán el salitre y la sal a despertar al sol

con el olor que deja el ocaso sobre la niebla

cuando las medusas muerden la luz y siembran de adelfas la noche.


No volverán los faros intermitentes a tocar con la punta de los dedos

el puerto donde agonizan de sed las tristezas y las sombras

ni a delatar a los huracanes que vomitan farallones

cuando regresan los fantasmas de los barcos,

bautizados de muerte, de enterrarse a sí mismos.

Nadie volverá a esta isla perdida

donde solamente el mar permanece inalterable, los navíos apenas resisten,

comidos por los peces pierden sus huellas y sus regresos.

Solo algunos fragmentos sobreviven en el alma de los náufragos

cuando el viento pronuncia sus nombres.


El vuelo de la Palabra. La poesía en Extremadura 2019
Excmo. Ayuntamiento de Badajoz (Badajoz - Mayo 2019)

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Si mañana el olvido...



El pasado sábado 11 de mayo estuve en la localidad cacereña de Cilleros para recibir el segundo premio del X Certamen Literario de Poesía Villa de Cilleros, que se convoca con carácter anual en las modalidades de relato y poesía.
La ceremonia de entrega de premios comenzó a las seis de la tarde en la Biblioteca Municipal.
El primer premio fue para José Ronseiro Pedro, más conocido como Pepe Extremadura, cantautor y poeta extremeño.

Olvidar debería ser una decisión, debería ser el resultado de una elección consciente, y sin embargo, a veces perdemos, sin querer sin tan siquiera arriesgar, eso que construimos con tanto esfuerzo. Y así, sin quererlo, sin arriesgar, nos acostumbramos a perder algo cada día, y nos acostumbramos a no saber qué se va a perder a cada instante. 

                                                                                                          “Creo que aunque no supieras quién soy,
                                                                                                                       seguirías sabiendo que te quiero”
                                                                                                                                                              Lisa Genova



Si mañana el olvido clava en mí sus espinas de niebla,
deja a ciegas mi memoria y desconozco quién soy,
será que ha llegado el día en que mi vida
abrazará a oscuras los rostros congelados que pasarán por mis ojos
clandestinamente y sin apenas rozarme,
y el tiempo, tan cierto y tan inútil, se volverá eternamente ajeno,
como extraños mis zapatos y mi ropa,
incluso los estantes atestados de libros, los muebles,
las puertas, el jarrón de la entrada, las ventanas…
parecerán que nunca me pertenecieron.

Qué será entonces de mí si estas manos mías se despiertan llorando
y se vuelven de repente dos náufragos lejanos
incapaces de esbozar encantamientos de espuma en el mar de tu cuerpo.

Qué será entonces de mí cuando me olvide de tu nombre y el mío,
cuando sea incapaz de saber quién eres ni siquiera cuánto te he amado.

Dónde irán todas esas cosas que imaginamos juntos
mientras me quedo solo en un inmenso océano de sombras,
mientras el revoltijo confuso del olvido
baja las persianas de mi tiempo con ausencias y vacío.

Si mañana pierdo la fe de seguir construyendo juntos nuestra historia,
y me resulta confuso descubrir en el futuro pasadizos secretos
o huellas que provoquen incendios en la noche,
encontraría la manera de escribir con las cenizas todos los besos,
todas las caricias, todos los sonidos y temblores
que dejaron tus manos en la quietud absoluta de mi memoria,
y a fuerza de saberte, y a fuerza de nombrarte,
hallaré cobijo a las hojas que el olvido fue dejando caer sin mi permiso.

Si mañana al despertar desconozco la longitud de nuestros sueños
y se tiñe de oscuridad el cálido abrazo de nuestros labios,
si preguntan por ti mis versos y no sé qué decirles
ni siquiera en qué lugar de mis recuerdos te escondes,
si se hace de noche a mediodía y me olvido de todo cuánto fuimos,
tú abrázame y dime que me amas,
y aunque no recuerde nada sentiré en el pecho
como se rebosa de certezas el corazón,
y aprenderé de nuevo a salir a la calle con tu nombre,
a pronunciar palabras nunca usadas
y a que tu voz haga transitable el silencio,
a tomar el café cada mañana mientras hablamos sin usar pronombres,
a vaciarme los ojos desnudando tristezas mientras te miro…
y volveré a enamorarme de ti tantas veces como te olvide.








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